El TPOC no es simplemente ser perfeccionista, ordenado o exigente. Es una forma de funcionar en la que las reglas, el control, la necesidad de hacer las cosas correctamente y los estándares elevados pueden terminar ocupando demasiado espacio.
Muchas veces, desde afuera, incluso puede parecer que todo funciona bien. La persona es responsable, cumple, se esfuerza y suele sostener mucho. El problema aparece cuando esa manera de funcionar empieza a tener un costo demasiado alto.
¿Cómo puede aparecer el TPOC?
Puede manifestarse de distintas maneras:
- necesidad de hacer las cosas de una determinada forma;
- dificultad para delegar o confiar en cómo otros hacen las cosas;
- perfeccionismo que retrasa decisiones o impide terminar tareas;
- exceso de responsabilidad y autoexigencia;
- dificultad para flexibilizar reglas o planes;
- necesidad de anticipar y mantener el control;
- dificultad para identificar, expresar o mostrar emociones;
- problemas para pedir ayuda o mostrarse vulnerable;
- malestar importante frente a errores, cambios o imprevistos.
No todas las personas con TPOC presentan exactamente lo mismo ni con la misma intensidad.
TPOC y perfeccionismo no son lo mismo
Tener estándares altos o querer hacer bien las cosas no implica tener un trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo.
La diferencia está, entre otras cosas, en cuánto condicionan esas reglas la vida de la persona y qué ocurre cuando no puede cumplirlas.
El problema no es querer hacer algo bien. El problema aparece cuando hacerlo de otra manera empieza a sentirse prácticamente imposible.
¿Por qué puede ser difícil reconocerlo?
A diferencia de otros problemas psicológicos, muchas características del TPOC pueden haber acompañado a la persona durante años.
Es frecuente escuchar:
“Yo siempre fui así.”
Y probablemente sea cierto.
Pero que una forma de funcionar sea conocida, antigua o incluso haya resultado útil durante mucho tiempo no significa que no pueda empezar a generar sufrimiento.
A veces aquello que permitió ser eficiente, responsable o mantener todo bajo control termina produciendo rigidez, agotamiento, indecisión o dificultades en las relaciones.
El sobrecontrol
Uno de los procesos que puede aparecer en el TPOC es el sobrecontrol.
Pensar mucho antes de actuar, anticipar problemas, controlar las emociones, evitar equivocarse o tratar de hacer siempre lo correcto puede funcionar en determinados contextos.
La dificultad aparece cuando esa estrategia se vuelve tan rígida que deja poco espacio para adaptarse, improvisar, pedir ayuda, expresar lo que se siente o actuar sin tener todas las garantías.
→ Conocé más sobre sobrecontrol y perfeccionismo
¿Cómo trabajo el TPOC en terapia?
El tratamiento no consiste en convertir a una persona organizada en desorganizada ni en pedirle que deje de ser responsable.
Trabajo desde una base cognitivo-conductual y terapias de tercera generación, prestando especial atención a los procesos que están manteniendo el problema.
Según cada caso, podemos trabajar sobre perfeccionismo, rigidez, reglas, evitación, sobrecontrol, expresión emocional, toma de decisiones, relaciones interpersonales y dificultad para mostrarse vulnerable.
El objetivo no es eliminar características de tu personalidad.
Es conseguir que puedas elegir con mayor libertad cómo actuar, en lugar de sentir que siempre tenés que responder de la misma manera.
¿Cuándo consultar?
Puede ser útil pedir ayuda cuando la necesidad de hacer las cosas correctamente, controlar, anticipar o cumplir determinados estándares empieza a interferir con tus decisiones, tu bienestar, tu trabajo o tus relaciones.
No necesitás encajar perfectamente en una lista de síntomas para consultar.
Si sentís que esta forma de funcionar se parece demasiado a lo que te pasa, podemos evaluarlo y entender juntos qué está manteniendo el problema.
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